un interesante debate sobre el papel de los profesionales
en las organizaciones “sin ánimo de lucro” -que algún otro día comentaremos,
pues no es aquí el lugar- se debatieron las candidaturas de “El GaraGe“
de Zaragoza
y de
ABA Tango de
Alicante-Alacant para la celebración del encuentro
del año que viene.
Salió elegida
Alicante-Alacant por un solo voto de diferencia,
pues el corazón de la asamblea estuvo partido entre ambos, pero su- ponemos
que el deseo de parte de los presentes de dar la oportunidad a una asociación
nueva de consolidarse y crecer, fue determinante. Tangoneón, cuyo corazón
también estaba partido, acabó votando a
Alicante-Alacant tras un recuento in- terno
bastante reñido.
Tras el debate, de nuevo a vestirse para la cena. Como
los llegados el sábado habían elevado el número de asistentes a casi 300,
los organizadores tuvieron que buscar un salón que permitiera albergar a
tanta gente y donde tantos pudieran bailar. Por ello el ágape y milonga
tuvieron lugar en un hotel situado fuera de Zamora a donde fuimos conducidos
todos en autocares provistos por la organización.
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La cena fue de gala de verdad, con tres platos –incluyendo
langosta- vinos, postres, café y licores además de una copa gratis durante
el baile, que tuvo como único in- conveniente un suelo algo rugoso: lo que
no es mucho decir si se tiene en cuenta que se trataba de encontrar un lugar
en el que pudieran bailar más de cien parejas a la vez. En este caso ”La
Cumparsita” sonó casi a las 4.00.
El domingo nos sorprendió a todos con la galvana de la
noche anterior, lo que no fue óbice para que como un solo hombre nos juntáramos
todos en la Plaza Mayor donde, en un estrado, nos esperaba el conjunto de
Efraín y algunos amigos que puso música en directo a la milonga al aire
libre que congregó a multitud de zamoranos que aplaudieron entusiasmados
los firuletes de algunos virtuosos que ante tanta expectación decidieron
lucirse. Las chicas, casi todas de negro y ataviadas con el pañuelo rojo
con que los organizadores
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las habían obsequiado, (los chicos recibimos una botella
de vino, ¡ojo al par- che!) crearon una nota de color contra el gris de
las viejas piedras de la plaza zamorana. Ni los 30 grados con que nos obsequió
el sol de este domingo de Mayo fue capaz de desanimar a los bailarines…ni
a los espectadores.
El final fue, como siempre, triste. Pero como las penas
con pan son menos, lo hicimos con otra comida de tres platos, postres, cafés,
y copas en el Hotel Meliá que tuvo como única objeción que, como duró hasta
las 5 de la tarde, no pudimos empezar a bailar hasta entonces. Pese a todo,
en las dos horas que los socios de Tangoneón que íbamos en autocar tuvimos
para bailar antes de la partida nos desquitamos de sobra.
Al fin, exhaustos y contentos, nos volvimos a casita.
…Hasta el año que viene G.G.G.
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