“Tango Zen”
l año pasado me pasaron una información sobre un Coreano
llamado Chan Park que vive en EEUU y que hace Retiros de TangoZen, conseguí la página web para poder
encontrar más información sobre dichos eventos. Realmente
tenía mucha curiosidad.
Después de entrar en la web, conectarme con Chan y ver el programa del Retiro y del Taller, decidí asistir al Retiro de Tango
Zen que iba a tener lugar en Italia cerca de Venecia a finales
de julio.
Desde hace años, intuía que el Tango es mucho más que un baile. Para mí ha sido y sigue siendo una escuela de vida, aprendí a conocerme mejor, a establecer una conexión más íntima conmigo misma, con el hombre y la música.
Descubrí que el “mucho más” está relacionado con el bailar
no sólo con el cuerpo, sino también con las emociones, la mente y la energía; cuando consigo esta conexión, ese instante
se transforma en mágico y de ahí la búsqueda de más y… más instantes, esto es lo que hace que después de tantos años de bailar tango siga bailando. A ese estado de conexión yo lo llamaba meditación ya que cuando bailo estoy en el aquí y ahora, centrada y totalmente presente.
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También, desde hace años, practico meditación, aprendí diferentes
técnicas y conocía el Za-zen que es una meditación en posición sentada, pero desconocía la meditación Zen caminando;
la idea de meditar en movimiento, en caminada de tango, con música, con atención sostenida, bien presente y en conexión con otro ser me pareció fascinante.
Aquí comienza mi nueva “caminada” por el tango. Estaba sorprendida, intrigada y expectante ante la posibilidad de poder
combinar estas dos formas de entender la vida y hacer complementarias dos actividades que practico y que ambas son muy importantes para mí y al mismo tiempo poder ver las similitudes en la caminada, en el cambio de peso, en el eje , el apoyo energético en la línea del “hara” y el “tan-tien”.
El Retiro de Tangozen comenzó un lunes por la noche con una Milonga informal, donde Chan fue bailando con cada una de las mujeres para ver de que “pie cojeábamos”.
Éramos un nutrido grupo de diferentes continentes y países
(EEUU, Canadá, Holanda, Dinamarca, Israel, Inglaterra, Italia y España), con un lenguaje común que son los códigos
del tango.
Cada mañana comenzábamos con ejercicios individuales de respiración, enraizamiento, ejercicios posturales para llevarnos
a un estado correcto de mente, caminada con música;
después pasábamos a ejercicios en pareja, abrazo, caminada,
compás.
Lo más novedoso para mí, en la manera de conducir Chan el trabajo era la caminada meditativa con un compañero sin distraerse con nada de alrededor.
Por la tarde eran clases prácticas de tango, vals y milonga,
siguiendo la misma actitud de centramiento, “el cuerpo se mueve, la mente fluye”, “expresar quien es uno”, “mente de tangozen, mente (en meditación) de principiante”, “dejarse
llevar” “liberar el ego”.Antes de la cena, un Trío nos amenizaba unos días con tangos
y otros días con piezas clásicas. Después de cenar todas las noches teníamos Milonga.
Una de las tardes fue de descanso y paseamos por Venecia;
y a la noche, coincidiendo que había una Milonga continuamos
una noche más bailando.
Creo que lo diferente y original de la enseñanza del TangoZen
es poner la prioridad en los valores de la conexión “dos cuerpos, cuatro piernas y un corazón” y la música “el corazón del tango”, en lugar de la técnica y la estética.
En la medida que iban pasando los días, observaba que todos
estábamos más conscientes, que todos bailábamos mucho
más centrados y que cada uno en el nivel que estaba, era mucho más preciso en sus pasos.
Con gran pena, tuve que regresar antes de que terminase el Retiro pero le comenté a Chan que sería interesante que en algún momento se pudiese llevar a cabo un Retiro de Tangozen
en España y él ha decidido organizar uno para el próximo mes de julio; así, como la posibilidad de algún Taller de fin de semana en el próximo otoño.
Comparto mi experiencia con vosotros ya que me pareció novedoso, creativo, divertido y evolutivo.
ISABEL GÓMEZ
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