|
l nuevo movimiento tanguístico que engloba a la juventud, los tangueros o milongueros
que vivimos y bailamos antes de la gran crisis encontramos, hoy en día, graves
deformaciones en el tango danza. La deformación fundamental es que se baila, en la gran mayoría de los casos,
sin tener en cuenta el compás del tango. Y durante la crisis ha surgido una
forma de bailar que no permite que se tome el compás. Se sale con el pie derecho
(el hombre) hacia atrás y se hacen cinco pasos, juntando en el quinto. Luego se
continua con tres pasos, juntado en el tercero”.
El compás del tango es cuatro por ocho (cuatro tiempos, en corcheas en cada compás), por si se realiza la corrida.
Esto permite ir pisando los tiempos. Un paso por tiempo. Muy fácil de bailar el compás, porque para bailar el tango no hace falta mas que caminar con este núcleo básico de cuatro pasos, al
compás. Porque bailar es moverse, desplazarse al compás de una determina-
da música y si esa música es el tango, se está bailando tango.
Luego se le pueden agregar figuras, pero lo fundamental es
“caminar el tango” y eso significa dentro del compás.
Cuando el bailarín es hábil
busca encontrar el primer
tiempo de cada compás
con su primer paso (pie
izquierdo), así no solo
va marcando los tiempos sino que también realiza cada
núcleo de los cuatro pasos básicos dentro del compás. Y para ello impulsa con un
poco más de fuerza ese primer paso y casi automáticamente va a encontrar el tiempo fuerte de cada compás que es el primero. Y así cuando finaliza el tango lo termina justo con la
última juntada de pies (cierre).
|
La incomodidad de bailar fuera del compás con el nuevo estilo, hace que los bailarines se refugien en las figuras, con lo cual intentan disimular esa falta de armonía entre la música y la danza, al realizar permanentemente figuras sin “caminar” el tango, el
compás desaparece y se ve una danza híbrida, que se esta realizando con la música de tango de fondo, pero podría ser la marsellesa, que para nada
cambiaría lo que se esta bailando.
En el tango tradicional, luego de cada figura se debe “caminar” para mostrar bien el compás, que en la figura pudo haberse diluido un poco, en los años 50, a los que hacían puras vueltas se les llamaba calesineros y a los que hacían solamente
figuras sin cortarlas con caminatas, verduleros.
Otro elemento funda-
mental en el tango tradicional es el abrazo. El
hombre debe tomar bien
a su compañera, con fuerza, con decisión, pero a la vez con suavidad. La parejo
debe arrimarse la cabeza y el torso, se-
parándose desde abajo del pecho, dejando un lugar entre los pies de ambos que permiten mejor caminar y
realizar figuras.
|
En algunas
oportunidades es necesario apoyar la cabeza de uno contra la del otro, para mantener mejor el balance en las
figuras. Pero no se apoya la cara contra la cara como en el bolero, sino la frente
del lado derecho del hombre con la parte izquierda de la frente de la mujer.
Esta forma de abrazarse para bailar crea una comunicación muy gran- de entre
ambos bailarines, donde gran cantidad de marcaciones son innecesarias. Mientras
se baila tango, los bailarines están totalmente metidos en la música y funcionan como si fuera parte de la orquesta. En esos momentos no existen otros intereses que el de bailar armónica-
mente, entregados uno al otro. Son los sentimientos que se crean al bailar
un tango lo que une a la pareja y permite que se expresen. Muchas veces se ha utilizado el baile del tango para otros fines, pero entonces lo
bailan como un bolero, en el tango debe estar presente una gran sensualidad en los movimientos, no la sexualidad como muchas veces lo muestran.
Hoy en día no sólo en demostraciones públicas sino también en los bailes, muchas parejas bailan con
coreografía predeterminada. El tango existe porque es una danza totalmente
espontánea, de permanente creatividad. Y esto es lo que percibe la gente que
está mirando bailar tango.
En la actualidad mucha gente en el extranjero
cree que bailar tango es tirar patadas, revolear a la compañera. Correr alocadamente en pareja por la pista, etc”.
Extraído de: EL BAILE: AYER. HOY Y MAÑANA
Por Gimena Aldinio, Leila Samail, Daniela Irigoyen, Claudio Gonzáles. “ Gardel Buenos Aires” ( MAGAZINE ELECTRONICO Nº 5. Junio 2005) |