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l primer fin de semana de Junio se conmemoró el 10º cumpleaños de
Garúa,
Bilbao (España) y allí estuve disfrutando del evento.
El viernes 3 asistí a la milonga en el “Café Boulevard”
en pleno corazón de la ciudad, y bailé con la música magníficamente
interpretada por la orquesta “Recuerdo”, actuaron los profesores
Julio y Veronique y fueron muy aplaudidos.
El sábado a la noche tuvimos la cena de gala y
milonga, de nuevo con la orquesta “Recuerdo” en el Palacio Euskalduna,
cuando acabó a las 2 de la mañana, a todos nos pareció un poco temprano
y aún teníamos muchas ganas de seguir bailando.
El domingo bailamos al aire libre bajo un hermoso
cielo azul y un sol potente en el Arenal, sudábamos y no parábamos
de danzar, la gente nos rodeaba y nos miraba em-belesada y nosotros
milongueros, nos crecíamos ante las dificultades (el calor y la
dureza del piso) para mostrar la afición que nos atrapa.
Allí estábamos todos: los de la casa y los foráneos,
de
Santander,
Donosti, Tarbes, Madrid…
Después, de nuevo en el “Café Boulevard” el vermut,
la comida tanguera y la milonga, que se prolongó toda la tarde.
Regresé a casa, cansada y muy contenta por el
maravilloso recibimiento que tuve, por el gran cariño que me de-mostraron
todos y por haber bailado con estos estupendos milongueros del norte,
que me hicieron danzar con los ojos cerrados y el corazón repleto
de emoción.
Me ha gustado mucho la ciudad de
Bilbao, hacía muchos años que no la visitaba y está verdaderamente
magnífica, la ría está limpia, el Gugemhein es una obra de arte
en su estructura arquitectónica interna y externa, los
paseos por las calles fueron muy tranquilos y
que deciros de las tapitas y demás placeres culinarios… es el País
Vasco y con eso ya os lo digo todo.
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¿Nos encontraremos por allá de nuevo para celebrar
el 11º aniversario?. Ojalá, esa es al menos mi intención.
Amparo López
La evolución del género humano
Ya 2.006 queda menos para concluir otro año más,
otro año natural claro, porque desde el punto de vista formativo,
acabamos de empezar el curso escolar 2.005-para continuar unos,
ó comenzar otros, el difícil arte de aprender a baliar tango.
Para muchas de las mujeres empeñadas en esta tarea
se les presenta un tortuoso camino que recorrer, sobre todo si,
como la que suscribe, han superado la maravillosa etapa de la juventud,
ya que, a la dificultad natural de encontrar pareja masculina (somos
estadísticamente más mujeres que hombres) hay que añadir dos factores
más:
De una parte el hombre, no sé muy bien por qué,
tiene por lo general un más que agudo sentido del ridículo que le
impide, en muchísimos casos, hacer lo que en su fuero interno le
gustaría hacer que es bailar. Por tanto existe un alto porcentaje
de individuos de éste género que nunca veremos en una pista de baile.
De otra están aquellos que no teniendo ese problema
tienden a elegir mujeres jóvenes que, obviamente, les resultan mas
agra-dables a la vista que aquellas a las que la arruga no les resulta
tan bella como pretende nuestro querido “Adolfo Domínguez”.
Este colectivo de mujeres comprende la actitud
de esos hombres, pero lo que no entiende es que, si como hemos oído
algunas veces, al hombre le gusta bailar con quién ya sepa...no
son precisamente las jóvenes que ellos eligen, las que obedecen
a ese canon.
Creemos que El Hombre, genéricamente hablando,
evoluciona... y, si lo hace, será para mejorar... Por nuestra parte
(la femenina) entendemos que en dicha mejoría sería estupendo que
el “hombre” comprendiera que, para bailar, se necesita sentimiento
y que éste no viene dado en función de la edad de la persona que
tengas en tus brazos (insisto, para bailar....).
En fin, ... hablar por hablar.
Cármen López
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