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no de los términos más imprecisos
que conozco es el de Nuevo
Tango. Por un lado recoge la obra de músicos de distintas generaciones,
orígenes e influencias cuyo único nexo parece ser haber grabado
alguna pieza en forma de tango en momentos cercanos del tiempo. Por otro lado, el resultado final es tan distinto en cada caso que no permite
agruparlos bajo el mismo paraguas sin prestarse a ser aliado de una irrespetuosa
confusión.
Por eso evito este término para hablar de “Canción Llorada”, el
último disco que ha publicado “La Chicana” con motivo de su gira europea de
verano de 2005. Este disco recoge algunas de las mejores composiciones sus dos
primeros trabajos “Ayer hoy era mañana” y “Un giro extraño” y algunos nuevos
temas.
El repertorio de “La Chicana” está compuesto en su mayoría por las
composiciones de Acho Estol, sin renunciar a interpretar los tangos
clásicos que mejor se adaptan a su estilo. Sus preferidos son los de
estilo cayengue y milongas picaditas de letras agudas e irónicas. Y
de la ligazón de esa tradición porteña con la realidad urbana de hoy
surgen sus creaciones que reflejan el interés de la formación por
quebrantar las normas y los contenidos más al uso
En las formas, juegan con valentía con toda la amplitud de la
música. Acho compone tangos, milongas y valses, pero entronca
directamente con el folklore venezolano o boliviano, la canción
brasileña, los ritmos africanos, y hasta la misma música clásica si
se pone a tiro.
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Esa ambición por extender las fronteras del tango les lleva a incluir
a Tom Waits entre sus fieles o a interpretar las milongas clásicas
con un estilo propio que ellos mismos definen como más bien “trash”.
La razón de ese maridaje no es otra que la integración de las raíces
del rock y el tango que pese a estar lejos de tener un origen común,
comparten en su opinión una misma esencia.
El disco empieza “Que querés con ese loro”, un tango clásico que
interpretaba la negra Bozán en los felices 20 con ese aire mordaz y
atrevido que tanto le gusta reivindicar al grupo. Otra de las mejores
es “La foto del escarabajo”, que tiene un aire de joropo venezolano
muy rítmico. Destacan además “Forro em Santa Luzia” del brasileño
Sivuca , el tangazao “Una rosa y un farol” , la fantástica “Tulonga”
y la versión del clásico de Charlo y Manzi “Oro y plata”.
La formación básica es un sexteto que integra la voz de Dolores Solá,
la guitarra de Acho Estol, el violín de Osiris Rodríguez, Martín
Cecconi en el bandoneón, Federico Tellechea en la percusión y Manuel
Onís al bajo. Algunos temas incluyen puntualmente
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flautas, acordeones, djembés o guitarras portuguesas, para cubrir la
variedad de sonidos de tantas músicas presentes. Desde que Acho,
Dolores y Juan Valverde fundaron el grupo en el año 95, el grupo ha
conocido una formación variable arrastrada por su investigación en
los diferentes ritmos y acentos.

Madrid se incluyó en su gira europea del verano con dos
presentaciones en los Jardines de Sabatini. Los poquitos que pudimos
estar allí el jueves 14 de Julio disfrutamos de un grato concierto en
que se pudo incluso bailar. En directo el repertorio del grupo
muestra aún mayor amplitud y tiene mayor poderío con una notable
presencia de percusión que es muy poco frecuente en el tango que se
oye asiduamente. Tangos, milongas y valses, clásicos y novedosos, con
la consistencia de una misma forma de entenderlos, como música para
la emoción y la trasgresión constante.
En fin, ritmo, ironía y quebranto, así entiendo yo a “La Chicana” .
Les recomiendo muy vivamente la asistencia al próximo concierto. Y
ojalá les guste el disco. Hasta la próxima crítica.
Juan Ramón Panzano |