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La palabra tango, ya que tiene variadas
interpretaciones,
es anterior al estilo de baile. En la edición
de 1803 del Diccionario
de la Real Academia Española,
aparece como una variante
de tángano, el hueso
o piedra que se utiliza en el
juego de ese nombre. En la
edición de 1889, la primera
acepción vuelve a remitir a
tángano, mientras que la segunda
define al tango como
“fiesta y baile de negros y de
gente de pueblo en América”.
Recién en la edición de
1984 del citado diccionario,
y en su segunda acepción,
la Real Academia define al
tango como “baile argentino
de pareja enlazada, forma
musical binaria y compás de
dos por cuatro, difundido internacionalmente”.
Otros autores afirman que el vocablo es propio de las lenguas
africanas que llegaron al Río de la Plata con los esclavos,
y que significa “lugar cerrado”.
Por su parte, Blas Matamoro considera que tango y tambo
eran onomatopeyas que se referían al tam-tam o candombe
utilizado en los bailes negros, y señala que el pedido
de baile hecho en dialecto bozal era “tocá tango” o
“tocá tambó” (tocá el tambor).
Además, el negrero llamaba tango a los lugares de concentración
de esclavos, tanto en África como en América.
Para Gobello, tango es “una voz que circuló en todos los países
esclavistas”, y agrega: “Esteban Pichardo, en su Diccionario
provincial de voces cubanas (Matanzas, imprenta Real
Marina, 1836, p. 242) defi nió tango como: ‘Reunión de negros
bozales para bailar al son de tambores o atabales. 
En Buenos Aires se llamó tango, ya a comienzos
del siglo XIX, a las casas donde los negros realizaban
sus bailes.
Probablemente, tango sea una voz de origen
portugués, introducida en América a través del
cróele afro-portugués de Santo Thomé y llegada a
España desde Cuba’”.
Extraído de: "El portal del Tango"
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