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Si en España tenemos discos de tango argentino desde
1904; baile al menos desde 1906 y canto desde 1912, una publicación periódica
dedicada plenamente al tango no aparece hasta 1928:
la revista “El tango de moda” con ocho paginas de tamaño folio
(en algún número aislado llegó a doce) durante la mayor parle de su trayectoria.
l número 1 de la misma, sin fecha ni mancheta que nos ilustre, apareció
el 1 de octubre de 1928 y fue editado por la editorial Garrofe sita en la
popular calle barcelonesa de la Unión, en pleno Barrio Chino. Lo sabemos
por el segundo de sus números que también nos informa de que la revista
es quincenal y se vende al precio de 40 céntimos. No figura director, pero
fue Rosendo Turba -más que prolífico, aunque nada bueno, letrista de tangos
y cuplés- uno de los factotum de la publicación por la frecuencia con que
aparecen composiciones y menciones suyas a lo largo de su trayecto.
El
tango de moda" editó aparte, pero con el mismo nombre, repertorios de letras,
cromos y álbumes con partituras (cinco por número) al precio de una peseta.
El éxito de la revista debió ser fulminante ya que a partir del número 3
se convierte en semanal y su trayectoria fue de, al menos, cuatro años y
medio pues el último de los números que poseo (el 22A) es del 25 de marzo
de 1933. A despecho de un estudio general más pormenorizado, será ilustrativo
señalar de momento, algo sobre lo mas interesante del contenido en sus primeros
números, ya que la aparición casi simultánea de otras revistas muy similares
con temática tanguera, aunque de vida mas corta (“El tango popular” y “Tangomanía”),
indica que en esta fecha puede situarse el periodo culminante de la popularidad
del tango en España que ya tenía al menos un cuarto de siglo de presencia
y que, venturosamente., proseguiría setenta anos después.
En la portada del primer número, junto a la letra
de “Adiós muchachos” aparece vestida de gaucho su popularizadora en España,
Celia Deza, que ya llevaba varios anos cantando el tango por los escenarios
ibéricos. Con más criterio que Spaventa, por cierto. Entrevistas, letras,
comentarios, preguntas de los lectores, poemas, anuncios y una partitura
con su letra en las páginas centrales constituirán la estructura típica
de la publicación. Otras populares revistas dedicadas a las partituras,
como “El cine” y “El bufón”, ya venían publicando composiciones de tango
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desde
su inicio: la primera en 1912 y la segunda en los años veinte. Pero va a
ser “El tango de moda” la primera que lo haga de forma sistemática. La citada
“Adiós muchachos” (Sanders-Vedani), “Noche de reyes” (Curi-Maffia), “¡Caradura!”
(José H. Lencina). “Sami...” (Lito Mas-N. Verona) y “Simpática muchachita”
(A. Capone-Marcucci) son las elegidas para los cinco primeros números. Las
fotos de portada, excepto la del numero 3 dedicada a Carlitos Gardel “El
zorzal criollo, que comparte con Irusta y Corsini el cetro de los cantores
sudamericanos”, según reza su pie, están dedicadas a Pierrette Fiori, “creadora
de ‘Noche de reyes’”. Samitier, “capitán del F.C. Barcelona” y el inspirado
bandoneonísta Marcucci, respectivamente.
Nótese que tanto las tres revistas citadas como “El cine”
y “El bufón” se editaban en Barcelona, lo que corrobora el acierto de Cadícamo
al denominar a la ciudad “tercera patria del tango”, epígrafe que utilizaron
Febrés y Gabancho para su libro en catalán: ‘Barcelona, tercera patria del
tango’, editado en 1990, donde se da el nombre de Diego Jiménez de Lelang,
millonario bohemio que llego a dirigir “El tango de moda” y que muchas veces
firmaba su segunda pagina como el interlocutor de Gardel en los ambientes
aristocráticos de la Ciudad Condal. Un repaso muy general a todas ellas
nos da un dato incontrovertible: en España, Gardel es el indiscutible Número
Uno y, tras él, el trío Hirsuta, Fugazot y Demare. El resto: Bianco y Bachicha,
Cátulo Castillo, Spaventa, Buzón, Marcucci, Pizarro, Maida, Juan B. Giliberti,
Perlita Greco... aparecen en función de sus actuaciones en la ciudad. Por
otra parte, es fundamental en la revista la reproducción de letras tangueras
lo que implica que era ésta la mayor demanda del público, como también lo
demuestra la multitud de cancioneros que se editaban en la época. Nihil
novum sub sole o “en todas casas cuecen habas y en la mía a calderadas”,
que dice el estro popular, tanto del lado de acá como el de allá. Prohibitivos
para la mayoría los discos, la gente, tan cantora entonces (¡Ay!), demandaba
letras para acomodar sus espontáneos trinos a la realidad textual.
Todo ello fue Don Diego, además de letrista, autor y crítico
teatral, representante editorial y director de publicaciones con una continua
presencia en la historia del tango en España durante las décadas veinte
y treinta.
Tangoneón
nº 17 Junio 1999
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