| V FESTIVAL SEVILLA DE TANGO 2003 (del 9 al 12 de Octubre) por Chema y Adela |
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Ciertamente es un placer escribir esta crónica. El Festival Sevilla de Tango, en su quinta edición, ha remontado: sitios agradables donde bailar, prácticamente sin hora de finalización más allá de lo que el cuerpo aguantara, muy buenas las actuaciones de Marcela y Stefano y Milton y Romina y tan acompasada y bailable como siempre la ejecución del Trío Recuerdo que lidera Efraín Scheinfeld, acompañado por la voz de Miguel Ángel Díaz. El Festival se desarrolló desde el jueves 9 al domingo 12, con un programa sin demasiadas pretensiones pero bastante completo y que, por el más que asequible precio de 60 euros, incluía dos cenas, cuatro milongas, música en vivo para bailar y exhibiciones; concentrándose las actividades en la velada nocturna y dejando tiempo libre para visitar la ciudad o asistir a las clases impartidas en la sala En Danza.
El viernes, la música del Trío Recuerdo, acompañado por Miguel Ángel Díaz, deleitó la milonga que siguió a la cena celebrada en la Real Venta de Antequera, un magnífico recinto de la Exposición de 1929, con un marcado sabor andaluz y donde los acordes del bandoneón tuvieron un eco muy especial. El sábado tuvimos un encuentro de aficionados con participantes de las provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz y Córdoba, además de la exhibición de la Compañía de Aficionados al Tango que Milton y Romina dirigen. El lugar, inicialmente previsto al aire libre, fue sustituído el mismo día a causa de la lluvia por el Restaurante Los Frailes, un cortijo que ofreció buena cena y una excelente ambientación. Por último, en la noche del domingo, en uno de los salones del Hotel Bécquer que se quedó pequeño para tal evento, tuvo lugar el espectáculo donde Milton y Romina hicieron gala de su apasionado y elegante estilo, y Marcela y Stéfano nos sorprendieron con su delicadeza, perfecta técnica y profesionalidad (en el segundo compás de la primera de las dos piezas que interpretaron, se le rompió a Mejor música que en la edición anterior (aunque el equipo es mejorable) y, sobre todo... ¡sin cortinas!, sin concesiones a bailes latinos ni de salón, que hay milongas en las que aquéllas son tan amplias y abundantes que terminan pareciéndose a una verbena. Y así fue todo. Sólo basta agradecer a los organizadores su dedicación y esfuerzo, deseando más divulgación para las próximas ediciones y que el festival siga creciendo. Para ellos: ¡gracias y enhorabuena!. Chema y Adela, tangoadictos sevillanos |
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