IV FESTIVAL SEVILLA DE TANGO (8 al 13 de octubre)


"Sala Fundición" Seis días de tango, un festival bien extenso, ya con una cierta solera (es la cuarta edición) y que cada año ha sido diferente. Los dos últimos han tenido la peculiaridad de contar con un nutrido grupo de ingleses/as que, en un viaje organizado que armoniza turismo y tango, pasan la semana en Sevilla. Ello le da al festival un cierto toque exótico ya que el balance de tanguer@s se inclina claramente a favor de los británicos, esto también es debido a la falta de asistencia de los de la zona, en parte por la escasa información que recibieron y, en parte, porque el tanguerío local es así. 

Milton y Romina en su actuación en el Hotel La peculiaridad de esta edición no termina en el público, también algunos de los lugares en los que se ubicaron las milongas eran atípicos, al más puro estilo europeo, (recordemos que en pocos sitios se cuida tanto el lugar de baile como en Madrid).
Bailamos el primer día, martes, en el Café del Casino de la Exposición, un magnífico salón de principios de siglo que merecería ser usado más frecuentemente para este fin.
El miércoles fue más convencional: en un hotel de la ciudad con cena y actuación de los organizadores Milton Hoffman y Romina Godoy.
El tercer día en la antesala del Teatro Sol, después del espectáculo de tango y folklore argentino, de 50 minutos de duración, que protagonizaron en solitario, Milton y Romina: Entre el gaucho y el compadrito, en el que hicieron un recorrido por la evolución de la danza.
El viernes, la milonga se celebró, después de la exhibición de un grupo de aficionados andaluces al tango, en la “Sala Fundición”. Así es que bailamos en el escenario, ¡toda una experiencia!, y sobre la moqueta de la zona de asientos, (sorprendentemente bien, por cierto).
El sábado en un centro de arte alternativo, donde lo mismo se ensaya y/o representa teatro que ballet clásico, danza contemporánea, flamenco...
El sexto día, el domingo, tuvimos una de las mejores milongas del encuentro. Al aire libre, con una temperatura espléndida en una especie de patio andaluz lleno de plantas.
Cada sitio tuvo su particularidad y algunos, como el Casino y el patio del domingo, constituyeron un magnífico acierto. La crítica va hacia la temprana hora de terminación de las milongas, (hasta nuestros amigos ingleses querían más marcha) y la música, repetida día tras día. 

Rafael Flores en el coloquio de la conferencia Bueno, incluso el público asistente a la charla-coloquio y proyección de cine de Rafael Flores fue especial: un grupo de universitarios de Filología y Periodismo, con profesores incluidos. Se echaron de menos actuaciones ajenas a la pareja organizadora y sus alumnos, probablemente estaba en nosotros el recuerdo del pasado año donde hubo diferentes exhibiciones y música en vivo para bailar. 

Milonga de cierre al aire libre En conjunto, un evento nada al uso, en un ambiente agradable, relajado, contactando con los bailarines ingleses, que hablaban encantados de las clases de Milton y Romina. Por cierto, a destacar el esfuerzo desplegado por esta pareja al coordinar tantos días de milongas e impartir tantas horas de clase. Un festival con tradición que debe mantenerse, así es que: ¡ánimo, Milton Hoffman y Romina Godoy, deseamos que sigáis adelante con el proyecto y os esperamos el año próximo!.

Rana Gustavo

 

 

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