Queridos amigos del tango, me permito hacerles llegar una
sugestión a modo de artículo que extraje de "El Tangauta", y que considero un
gran aporte a la ciencia milonguera, esa que noche a noche desarrollamos juntos.
Siempre digo : el hombre baila con un ojo tapado por el
pelo de la mujer, con su cuerpo, pero fundamentalmente con su corazón, sus pies
podrán ser rápidos o lentos, mas no su emoción, esta debe ser siempre intensa,
pero, siempre lo hay, a veces ese impulso nos lleva a situaciones que nos sacan
de ese estado de éxtasis milonguero que todos queremos alcanzar.
Lean con atención lo que sigue, y me dirijo fundamentalmente
a mis congéneres: los hombres, por la responsabilidad que llevamos, aunque últimamente
se ven a algunas chicas bailar con este rol.
De aquí puede salir una gran ayuda para todos y todas.
Otra cosa más, no enseñen a bailar en las pistas, sean corteses,
¡ ya sabemos que saben !, háganlo en un costado, no fastidien a los que bailan,
no expongan a la mujer..., o a los que vamos cuando vamos a bailar tango.
En la milonga están muchas de las cosas que nos gustan,
los amigos, el baile, la música y esas maravillosas “criaturas perfumadas”,
las mujeres compañeras sin las cuales no se disfruta nada.
Suerte a todos.
Al final, cuando lo hayan leído les dejo un par de reflexiones
más...
LA PISTA ES MÍA, MÍA
En el tango las premisas no son muchas como parece en
los primeros meses de aprendizaje. Son pocas, e intervienen en el mas simple
paso o en cada una de las figuras que intentemos. No es intención hablar de
cómo caminar, cómo relacionarnos con el compañero, cómo marcar, cómo ubicamos
el brazo izquierdo o la mano derecha, sino de cómo bailamos, considerando
que lo hacemos junto a otros y cómo administramos ese encuentro en la milonga.
Decir que la pista es un espacio compartido por todos y el sentido de baile
es el contrario al de las agujas del reloj es una repetición que no está de
más. El flujo de las parejas hace que algunos bailen en el centro de la pista
y otros en la periferia. La periferia es mas exigente, ya que no contempla
las detenciones voluntarias o involuntarias de una pareja que quiera hacer
una figura sin traslación. En ambos casos se bloquea el baile, esas dos personas
no están considerando al resto. El centro de la pista cuando no esta llena
admite la realización de figuras completas y vistosas, los bailarines pueden
ocupar esas zonas y compartir con aquellos que no se sienten aún seguros para
bailar en la periferia.
Con prudencia se baila recorriendo direcciones radiales
aunque no es conveniente volver desde el centro al mismo punto de partida.
La flexibilidad de nuestras intenciones, es tan importante
como la flexibilidad de nuestro cuerpo: el bailarín propone una figura, y
necesita de la flexibilidad para interrumpirla si el espacio ahora se lo impide,
es una cortesía suspenderla y hacerla en otro momento.
Es inconveniente inducir guiado a acciones que puedan
golpear a otros, como por Ej. los boleos altos. Estos en una pista muy poblada
se deben hacer bajos cortos y bien dibujados. Es frecuente que la mujer reaccione
con boleos altos, peligrosos, aún cuando su compañero no hubiera inducido
a realizarlo con esa magnitud. Muchas veces las ganas de expresarnos nos hace
que los usemos en los momentos mas inconvenientes.
Otro causante de gran insatisfacción en la pista es la
anticipación de los movimientos por parte de la mujer. Además de fastidiar
al que guía, provoca accidentes en la pista, ya que el que esta viendo cuándo
y hacia dónde moverse es el hombre.
Posiblemente
no todas las figuras encajen bien con todas las orquestas, diferenciar esto,
ayudará a descubrir pasos y figuras que se adapten bien a cada orquesta.
El abrazo puede ser de muchas maneras, definirlo seria
un error. Los cambios de distancias de abrazo en el baile además de ser desagradables
para el compañero también provocan choques.
El hombre es el responsable del espacio en la pista, debe
tener pulso de lo que está sucediendo a su alrededor. Los buenos bailarines,
si bien pueden ser impredecibles a la hora de proponer algo a la mujer, son
muy previsibles respecto de las demás parejas y de cómo usarán la pista.
Es una cortesía considerar el nivel de baile del compañero,
si un bailarín “sabe más“, también sabe en los primeros compases, de las posibilidades
de quien ha elegido para bailar y no debe proponer pasos que terminarán molestando.
Que el tango es una droga es una frase que no tiene valor,
pero en muchos casos sus efectos son los de una droga, y el placer depende
del cuidado del rito de su consumo.
Así lo sintieron Canaro, cuando compuso Tango Brujo,
o Villoldo en 1913, con El 13, o Luis Roldán cuando escribió Maldito Tango
y tantos otros.
por Daniel Canutti
Suerte y a mejorar todos, a mí estas sencillas palabras
me guían y me ayudan en todo momento y dos cosas más :
1º El que cree que ya lo sabe todo en la vida y en el tango,
se está equivocando muy fulero.
2º No dejen de sorprender nunca a una mujer cuando bailen,
ella siempre se lo agradecerá.
Disfruten, les pregunto: hay algo mas lindo en la vida que
cuando una piba te dice “¡Qué bien que bailás!”, bueno, sí lo hay y es que quiera
seguir bailando con vos siempre.
Adelante con el tango, no aflojen, por muchos tangos toda
la vida.
Marcos Iaffa Sancho
Ilustraciones
por Marta Sanjurjo
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