| ENRIQUE SANTOS DISCÉPOLO A LOS 50 AÑOS DE
SU MUERTE VIVE EN MADRID
por Pilar Iglesias Nicolás |
|
Recordar una fecha o conmemorarla, tal vez no es recordar el pasado sino el porvenir. Porvenir el del tango, que nos sobrepasa, porque el tango es poesía. Conmemorar es ser de alguna manera, partícipe de las historias, conmemorar en una fecha, tiempo donde el reloj solo habla del tiempo del calendario, es sin embargo, festejar lo que nos trasciende, por encima de la edad o la geografía, lo que es verdaderamente inmortal, el arte, la poesía, la música, la danza, el tango, ya que hay un sin tiempo, o mejor dicho hay productos humanos que no tienen edad, son todo tiempo. En aquella ocasión dijimos que esto era volver a nombrar, y, que nombrar era hacer existir. Aquella vez, Cuando Manzi nos trajo de su mano hasta este mismo lugar que hoy habitamos, atreviéndonos a juntar humildemente aquellas palabras que entre todos los amantes y amados del tango se convirtieron en aires de poesía, porque si Homero Manzi nos empujó con sus poemas, en esta ocasión, ha sido Enrique Santos Discépolo, el que nos hace volver a que tomemos de nuevo el papel para repetir los versos del poeta que dicen: Un hombre no muere si otro hombre lo nombra. Y estos versos nos sirven también para nombrar también a Ángel, Ángel Greco, era su nombre artístico, amigo de todos y que ha dejado entre nosotros, ese sabor a tango y a río, y el aire de sus pies al compás, compás que se dejó aquí en la tierra, en suelo de Milongas. Entonces, conmemorar el cincuenta aniversario de la muerte de uno de los grandes poetas y músicos de la historia del tango, no es un día triste, sino un día para conmemorar la poesía, que en el decir de F. Holderling, es la verdadera historia del pueblo. Discépolo, más allá de que su biografía le diese para ser ese sufriente que hay tantos y no producen como él, más allá de toda biografía estaba ese hijo singular de la música y el poema, donde el fracaso, el desamor y el dolor se conjugaran en todos sus tangos; que tomó el rencor o la traición, la burla o la desdicha, para hacer esos versos donde la ironía, el humor, o lo satírico, para que fueran formas de expresar, el profundo dolor de existir que habita en todo ser humano. Dicen algunos de sus biógrafos, que su vida le dio motivos para tener esa visión del mundo, pero ya sabemos que no hace falta subir a los Andes para saber de sus vientos en las noche, del color de sus nubes, o de sus restos de mar. Faulkner, dice, puedes ver la calle que ya no existe, aquí, en la biblioteca, en los libros, por ejemplo. Esta noche la poesía de Enrique Santos Discépolo, que a todos nos ha hecho bailar, al compás del tango, le dicen a Discépolo:
Si nosotros tuviéramos el corazón, El mismo que perdimos. Si pudiésemos amar abrazados a tu ilusión, para llorar tu amor. Discépolo, Yira. Y, Yira en esa mujer que se pierde, que nos pierde para decir como nadie, como el poeta sabe decir:
Fue tu voz, Bandoneón, la que me confió el dolor del fracaso, que hay en tu gemir. Recién comprendo bien la desesperación que te revuelve al gemir. Bandoneón, Sos una oruga que quiso ser mariposa Antes de morir
Madrid 2003
|
| / tango / madrid / milongas |
|
Otros chamuyos de Pilar Iglesias Nicolás en RinconDelTango [ aquí ].
|
| / tango / chamuyo / iglesiasnicolas / |