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Son las once de la noche, hoy he llegado muy temprano,
he ido a la milonga
de la tarde, y a las diez se termina, no me encontraba con estado de ánimo
para ir a bailar, he visto un viejo amor y me ha recordado otros tiempos,
he bailado con ella y hemos conversado muy amigablemente, me ha preguntado
por mi novia, le he dicho que yo no tengo novia, me niego a decir novia,
para mí, novia significa un compromiso serio de los que llevan al matrimonio
y la verdad es que eso está muy lejos de mis intenciones y ella lo sabe
ya que, durante dos años, mantuvimos una relación que para mi fue muy bonita
mientras duró, sin compromisos serios que nos ataran el uno al otro, sin
promesas de matrimonio que todo lo estropean, simplemente nos veíamos, pasábamos
algún fin de semana juntos, hicimos algunos viajes y hacíamos el amor todo
lo que podíamos, para mí era suficiente, para ella yo creía que también,
después me hizo ver que no, ella quería algo más, quería un hombre que estuviera
junto a ella en todo momento, no sólo en los buenos y yo fui tan egoísta
que no supe verlo, y claro,
luego fue tarde, ya no me dejó rectificar, me dijo que mi ocasión había
pasado, yo la había dejado pasar, y aunque le prometí que rectificaría,
ella sabía que no, que yo no cambiaría, me había acostumbrado a una vida
confortable, sin pensar en obligaciones y la verdad es que tener que empezar
otra vez a preocuparme de una familia no me era nada cómodo, así que rompimos,
pero quedó una amistad que aún dura y me ha demostrado ser una amiga que
está ahí por si alguna vez la necesito. Llegué, como digo, muy temprano,
había cenado por el camino, me había detenido como cada domingo, tenía por
costumbre hacerlo en un sitio de comidas rápidas, pedí dos pedazos de pollo,
unas patatas fritas y una lata de cerveza sin alcohol, y como cada domingo
me lo comía de camino a mi casa, de modo que cuando llegaba ya había cenado
y no tenía que ponerme a hacer nada, así tenía más tiempo para aburrirme,
hoy no tenía ni ganas de ver la televisión, así que me puse a escribir viéndote
en mi imaginación y recordando las noches que había pasado contigo en este
mismo lugar, las veces que habíamos hecho el amor en este sofá.
Yo no quiero que nadie a mí me diga
que de tu dulce vida
tú ya me has arrancado.
Mi corazón una mentira pide
para esperar tu imposible llamado.
Esta
noche me encontraba solo, y no tenía ganas de irme a la cama, pues sabía
que no iba a poder conciliar el sueño, sabía que iba a ser otra de esas
largas noches de cerrar y abrir los ojos, de pensar y no pensar, querer
y no querer, lo único que me apetecía era dejar la mente en blanco, pero
no podía ser, te veo en la oscuridad de la habitación, tú estás allí todavía,
hay instantes que parece que fue ayer cuando aún estabas a mi lado en la
cama y al momento siguiente es como si hiciera un siglo que no habías estado
aquí, pienso y no pienso, duermo y no duermo, quiero y no quiero pensar
en ti, pero algo dentro de mí me obliga a tenerte siempre presente ¿me has
olvidado? Yo quiero creer que no, que dentro de ti todavía queda algún rescoldo
que en cualquier oportunidad una ligera brisa lo reavivará, esta noche en
particular me gustaría pensar que tú estás también recordándome, hoy me
siento muy solo, no sé por qué, hay días que la soledad se acentúa, se hace
más patente y es más fuerte, hoy es una de esas noches en las cuales necesito
compañía, pero no una compañía cualquiera, quiero una compañía que sepa
escuchar, que me pueda comprender, estar abrazado y estar diciéndole al
oído todas mis inquietudes, todas mis alegrías y tristezas y quedarme durmiendo
entre sus brazos como si fuese un niño y es por esto que pienso en ti, tú
siempre me has sabido escuchar, me has comprendido y siempre has sabido
cuando me tenías que interrumpir para darme algún consejo o para reprocharme
cualquier inconveniencia que mi genio me hacía decir, hoy me siento solo
Yo no quiero que nadie se imagine
cómo es de amarga y honda
mi eterna soledad
en mi larga noche el minutero muele
la pesadilla de su lento tic tac.
Me siento solo, esta soledad que me está llenando la
vida, hay veces que la soledad es deseada pero son las menos y otras, como
hoy, que la soledad te llena la vida de demonios y ésta no es buena, en
ésta necesitas a alguien, alguien que te ame, alguien a quien amar, pero
somos tan egoístas que no lo sabemos ver, hasta que nos llega nuestro
momento, pues no lo dudéis, siempre nos llega esa circunstancia, no importa
lo fuertes que nos creamos, somos débiles y nuestro interior nos lo dice
y no lo queremos reconocer y nuestra debilidad continuamente la expresamos
delante del ser amado, es cuando nos manifestamos tal cual somos, como niños
necesitados de consuelo y un hombro donde apoyarnos y derramar nuestras
lágrimas. Durante dos años ella fue mi refugió, en su hombro me apoyaba
y le contaba todos mis miedos, me comprendía y me consolaba, ¿porqué tuve
que dejarla? Dios sabe lo arrepentido que estoy, me gustaría volver con
ella, sé que no puede ser, pero no pierdo la esperanza y aunque
En la doliente sombra,
de mi cuarto al esperar
sus pasos que quizá no volverán,
a veces parecen que ellos
detienen su andar
sin atreverse luego a entrar.
Como sabía que iba a ocurrir, no puedo conciliar el
sueño, veo sombras, oigo ruidos y no hay nadie, vivo solo porque la vida
así lo ha querido, aunque yo he puesto mucho de mi parte, he tenido gente
que me ha amado, y las he ido apartando de mi, inconscientemente, pero así
ha sido, he tenido mujeres que me han amado, mujeres que han estado enamoradas
de mí y poco a poco las he ido separando de mí vida, todo por miedo, miedo
a la responsabilidad, o por no ver como puede quedar destruida una familia
en un segundo, es posible que no haya olvidado el pasado, un pasado triste,
pero es mi pasado, el cual no quiero recordar, pero lo llevo dentro de mí,
y aflora cuando menos pienso en él y entonces tengo estos miedos que disimulo
cuando estoy con alguien, no quiero que los demás vean esta debilidad mía,
pero que existe y en la soledad de mi alcoba sale y se manifiesta, no lo
puedo evitar, entonces lloro y parece que se calmen mis miedos, y es cuando
de verdad soy yo mismo y recuerdo letras de tangos inolvidables, “volver
con la frente marchita, las nieves
del tiempo platearon mi sien” o bien “yo he vivido dando tumbos, rodando
por el mundo” “y ahora que me van a hablar de amor” si yo creo que lo sé
todo, cuando en realidad no sé absolutamente nada, porqué, ¿que es el amor?
creo que el amor es entrega al ser amado, no pensar para nada en uno mismo
sino sólo en hacer feliz a la persona que tienes a tu lado por la cual sientes
este amor, que no pienses en lo que a ti te gustaría, todo lo contrario,
reflexionar, en lo que le guste a la persona a la cual quieres, pues si
de verdad os amáis el sentimiento será mutuo y, lógicamente, si él
o ella pensara lo mismo es cuando llega la felicidad, es decir, cuando dejas
de pensar en ti y piensas en hacer felices a los que te rodean, dejas el
egoísmo a un lado, lo olvidas y sólo piensas en el ser amado, esto creo
que sí, soy sincero en la teoría es muy fácil de llevarlo a cabo, pero en
la práctica todavía me falta mucho, no sé si es que de verdad no ha llegado
mi momento o porque pasó por mi lado y no lo supe ver, ¿lo dejé pasar? y
ahora rememorando secuencias de mi vida pasada recuerdo tantos y tantos
momentos que he desaprovechado que no sabría con cual de ellos quedarme,
me parece que si volviese atrás tropezaría con las mismas piedras, pues
las personas olvidamos muy fácilmente lo que nos hace daño. Estoy metido
en mi soledad, todo lo que me rodea está solo, hasta incluso muchas veces
rodeado de gente de amigos en la
milonga me veo solo
y esta soledad hace daño, esta soledad no la quita nadie pues es interior,
es una soledad que llevas dentro y no la puedes sacar porque te ha calado
¿por qué? ¿Qué pecados he cometido que se me castigue de esta manera? Siempre
he sido una persona que sólo he pensado en el trabajo, en sacar una familia
adelante lo cual creo que he conseguido entonces ¿por qué? ¿Por qué no tengo
a nadie? ¿Por qué todas las personas a las cuales he querido y todavía quiero,
están lejos o están muertas? Hay tantos porqués que no tienen contestación
que no quiero pensar en ellos para no ponerme más triste de lo que me siento
en estos momentos de soledad, de soledad tan solitaria que es imposible
de transcribir, está tan dentro de mí que la siento como mía, creo que toda
la vida he estado solo, aún cuando más acompañado estaba más solo me sentía
y ahora en la soledad de mi alcoba pienso que la podría tener conmigo, contarle
lo que en estos momentos me atormenta
Pero no hay nadie y ella no viene
es un fantasma que crea mi ilusión
y que al desvanecerse va dejando su visión
cenizas en mi corazón.
En la plateada esfera del reloj
las horas que agonizan se niegan a pasar
Al
fin decido levantarme, no puedo dormir, me siento en el salón, a lo lejos
las luces de la gran ciudad y al otro lado luces del aeropuerto y de la
autopista, desde detrás de los cristales observo las luces de los coches
que circulan por ella y pienso, ¿qué pienso? Porque no puedo estar junto
a ella, recuerdo las veces que desde este mismo lugar mirábamos las mismas
luces y nos preguntábamos quienes estaban viajando a esas horas, con lo
bien que se estaba en casa sentado en el sofá y mirando las estrellas a
través de los cristales, ahora estoy en el sofá, detrás de los cristales
y mirando las estrellas pero no es lo mismo, ahora estoy solo y ahora comprendo
a los que a estas horas están en la carretera conduciendo a gran velocidad
pues me están entrando deseos de bajar al garaje, subir al coche y conducir
hasta Dios sabe donde porque, en realidad no tengo deseos de llegar a ninguna
parte, ya que en todas partes encontraría lo mismo, la soledad, esa soledad
que me persigue desde hace tanto tiempo, esa soledad interior que no me
puedo arrancar, así que continuo en el mismo sitio, mirando sin ver a través
de los cristales, bueno, ver si veía, veía su cara, veía su cuerpo y sentía
que ella estaba allí, que no se había marchado, pero no era cierto, estaba
solo y así seguiría, continué mirando por la ventana porque
Hay un desfile de extrañas figuras
que me contemplan con burlón mirar.
Es una caravana interminable
que se hunde en el olvido
con su mueca espectral.
Se va con ella tu boca que era mía.
Sólo me queda la angustia de mi mal.
Esta
clareando el día, no tardará en asomar el sol en el horizonte, desde mi
ventana lo he visto muchas veces asomar tímido y poco a poco, como tomando
confianza, salir llenándolo todo con su resplandor, desde aquí lo he visto
muchas veces, como si saliera de entre las olas, y he visto como las luces
se van apagando paulatinamente y en un momento hay un nuevo día, un nuevo
día para seguir estando solo. Pero ya estoy acostumbrado así que, saludando
al nuevo día, me voy a la cama porque ahora si que voy a dormir, sobre todo
porque me parece que he expulsado todos los fantasmas que me atormentaban,
pues al ver el día huyen espantados, no tienen nada que hacer a la luz del
sol, son cobardes, atacan en la oscuridad, cuando estamos dormidos e indefensos
y no nos podemos defender. Ahora si voy a dormir y voy a soñar.
Extraído de
"Mis relatos
y cuentos sobre el tango"
Antonio Segarra García
27/03/2002
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