Soledad

 

por Antonio Segarra García, marzo de 2002.

Antonio Segarra García
 Antonio Segarra García

Son las once de la noche, hoy he llegado muy temprano, he ido a la milonga de la tarde, y a las diez se termina, no me encontraba con estado de ánimo para ir a bailar, he visto un viejo amor y me ha recordado otros tiempos, he bailado con ella y hemos conversado muy amigablemente, me ha preguntado por mi novia, le he dicho que yo no tengo novia, me niego a decir novia, para mí, novia significa un compromiso serio de los que llevan al matrimonio y la verdad es que eso está muy lejos de mis intenciones y ella lo sabe ya que, durante dos años, mantuvimos una relación que para mi fue muy bonita mientras duró, sin compromisos serios que nos ataran el uno al otro, sin promesas de matrimonio que todo lo estropean, simplemente nos veíamos, pasábamos algún fin de semana juntos, hicimos algunos viajes y hacíamos el amor todo lo que podíamos, para mí era suficiente, para ella yo creía que también, después me hizo ver que no, ella quería algo más, quería un hombre que estuviera junto a ella en todo momento, no sólo en los buenos y yo fui tan egoísta que no supe verlo, y claro, Milonga de Fin de Año 2002, Hotel NH Ciudad de Zaragoza luego fue tarde, ya no me dejó rectificar, me dijo que mi ocasión había pasado, yo la había dejado pasar, y aunque le prometí que rectificaría, ella sabía que no, que yo no cambiaría, me había acostumbrado a una vida confortable, sin pensar en obligaciones y la verdad es que tener que empezar otra vez a preocuparme de una familia no me era nada cómodo, así que rompimos, pero quedó una amistad que aún dura y me ha demostrado ser una amiga que está ahí por si alguna vez la necesito. Llegué, como digo, muy temprano, había cenado por el camino, me había detenido como cada domingo, tenía por costumbre hacerlo en un sitio de comidas rápidas, pedí dos pedazos de pollo, unas patatas fritas y una lata de cerveza sin alcohol, y como cada domingo me lo comía de camino a mi casa, de modo que cuando llegaba ya había cenado y no tenía que ponerme a hacer nada, así tenía más tiempo para aburrirme, hoy no tenía ni ganas de ver la televisión, así que me puse a escribir viéndote en mi imaginación y recordando las noches que había pasado contigo en este mismo lugar, las veces que habíamos hecho el amor en este sofá.

 

Yo no quiero que nadie a mí me diga

que de tu dulce vida

tú ya me has arrancado.

Mi corazón una mentira pide

para esperar tu imposible llamado.

 

InsomnioEsta noche me encontraba solo, y no tenía ganas de irme a la cama, pues sabía que no iba a poder conciliar el sueño, sabía que iba a ser otra de esas largas noches de cerrar y abrir los ojos, de pensar y no pensar, querer y no querer, lo único que me apetecía era dejar la mente en blanco, pero no podía ser, te veo en la oscuridad de la habitación, tú estás allí todavía, hay instantes que parece que fue ayer cuando aún estabas a mi lado en la cama y al momento siguiente es como si hiciera un siglo que no habías estado aquí, pienso y no pienso, duermo y no duermo, quiero y no quiero pensar en ti, pero algo dentro de mí me obliga a tenerte siempre presente ¿me has olvidado? Yo quiero creer que no, que dentro de ti todavía queda algún rescoldo que en cualquier oportunidad una ligera brisa lo reavivará, esta noche en particular me gustaría pensar que tú estás también recordándome, hoy me siento muy solo, no sé por qué, hay días que la soledad se acentúa, se hace más patente y es más fuerte, hoy es una de esas noches en las cuales necesito compañía, pero no una compañía cualquiera, quiero una compañía que sepa escuchar, que me pueda comprender, estar abrazado y estar diciéndole al oído todas mis inquietudes, todas mis alegrías y tristezas y quedarme durmiendo entre sus brazos como si fuese un niño y es por esto que pienso en ti, tú siempre me has sabido escuchar, me has comprendido y siempre has sabido cuando me tenías que interrumpir para darme algún consejo o para reprocharme cualquier inconveniencia que mi genio me hacía decir, hoy me siento solo

 

Yo no quiero que nadie se imagine

cómo es de amarga y honda

mi eterna soledad

en mi larga noche el minutero muele

la pesadilla de su lento tic tac.

 

Me siento solo, esta soledad que me está llenando la vida, hay veces que la soledad es deseada pero son las menos y otras, como hoy, que la soledad te llena la vida de demonios y ésta no es buena, en ésta necesitas a alguien, alguien que te ame, alguien a quien amar, pero somos tan egoístas que no lo sabemos ver, hasta que nos llega nuestroI Festival "Tango y Playa" (Cullera) momento, pues no lo dudéis, siempre nos llega esa circunstancia, no importa lo fuertes que nos creamos, somos débiles y nuestro interior nos lo dice y no lo queremos reconocer y nuestra debilidad continuamente la expresamos delante del ser amado, es cuando nos manifestamos tal cual somos, como niños necesitados de consuelo y un hombro donde apoyarnos y derramar nuestras lágrimas. Durante dos años ella fue mi refugió, en su hombro me apoyaba y le contaba todos mis miedos, me comprendía y me consolaba, ¿porqué tuve que dejarla? Dios sabe lo arrepentido que estoy, me gustaría volver con ella, sé que no puede ser, pero no pierdo la esperanza y aunque

 

En la doliente sombra,

de mi cuarto al esperar

sus pasos que quizá no volverán,

a veces parecen que ellos

detienen su andar

sin atreverse luego a entrar.

 

Como sabía que iba a ocurrir, no puedo conciliar el sueño, veo sombras, oigo ruidos y no hay nadie, vivo solo porque la vida así lo ha querido, aunque yo he puesto mucho de mi parte, he tenido gente que me ha amado, y las he ido apartando de mi, inconscientemente, pero así ha sido, he tenido mujeres que me han amado, mujeres que han estado enamoradas de mí y poco a poco las he ido separando de mí vida, todo por miedo, miedo a la responsabilidad, o por no ver como puede quedar destruida una familia en un segundo, es posible que no haya olvidado el pasado, un pasado triste, pero es mi pasado, el cual no quiero recordar, pero lo llevo dentro de mí, y aflora cuando menos pienso en él y entonces tengo estos miedos que disimulo cuando estoy con alguien, no quiero que los demás vean esta debilidad mía, pero que existe y en la soledad de mi alcoba sale y se manifiesta, no lo puedo evitar, entonces lloro y parece que se calmen mis miedos, y es cuando de verdad soy yo mismo y recuerdo letras de tangos inolvidables, “volver con la frente marchita, las nievesTristeza onírica del tiempo platearon mi sien” o bien “yo he vivido dando tumbos, rodando por el mundo” “y ahora que me van a hablar de amor” si yo creo que lo sé todo, cuando en realidad no sé absolutamente nada, porqué, ¿que es el amor? creo que el amor es entrega al ser amado, no pensar para nada en uno mismo sino sólo en hacer feliz a la persona que tienes a tu lado por la cual sientes este amor, que no pienses en lo que a ti te gustaría, todo lo contrario, reflexionar, en lo que le guste a la persona a la cual quieres, pues si de verdad  os amáis el sentimiento será mutuo y, lógicamente, si él o ella pensara lo mismo es cuando llega la felicidad, es decir, cuando dejas de pensar en ti y piensas en hacer felices a los que te rodean, dejas el egoísmo a un lado, lo olvidas y sólo piensas en el ser amado, esto creo que sí, soy sincero en la teoría es muy fácil de llevarlo a cabo, pero en la práctica todavía me falta mucho, no sé si es que de verdad no ha llegado mi momento o porque pasó por mi lado y no lo supe ver, ¿lo dejé pasar? y ahora rememorando secuencias de mi vida pasada recuerdo tantos y tantos momentos que he desaprovechado que no sabría con cual de ellos quedarme, me parece que si volviese atrás tropezaría con las mismas piedras, pues las personas olvidamos muy fácilmente lo que nos hace daño. Estoy metido en mi soledad, todo lo que me rodea está solo, hasta incluso muchas veces rodeado de gente de amigos en la milonga me veo solo y esta soledad hace daño, esta soledad no la quita nadie pues es interior, es una soledad que llevas dentro y no la puedes sacar porque te ha calado ¿por qué? ¿Qué pecados he cometido que se me castigue de esta manera? Siempre he sido una persona que sólo he pensado en el trabajo, en sacar una familia adelante lo cual creo que he conseguido entonces ¿por qué? ¿Por qué no tengo a nadie? ¿Por qué todas las personas a las cuales he querido y todavía quiero, están lejos o están muertas? Hay tantos porqués que no tienen contestación que no quiero pensar en ellos para no ponerme más triste de lo que me siento en estos momentos de soledad, de soledad tan solitaria que es imposible de transcribir, está tan dentro de mí que la siento como mía, creo que toda la vida he estado solo, aún cuando más acompañado estaba más solo me sentía y ahora en la soledad de mi alcoba pienso que la podría tener conmigo, contarle lo que en estos momentos me atormenta

 

Pero no hay nadie y ella no viene

es un fantasma que crea mi ilusión

y que al desvanecerse va dejando su visión

cenizas en mi corazón.

En la plateada esfera del reloj

las horas que agonizan se niegan a pasar

Al fin decido levantarme, no puedo dormir, me siento en el salón, a lo lejos las luces de la gran ciudad y al otro lado luces del aeropuerto y de la autopista, desde detrás de los cristales observo las luces de los coches que circulan por ella y pienso, ¿qué pienso? Porque no puedo estar junto a ella, recuerdo las veces que desde este mismo lugar mirábamos las mismas luces y nos preguntábamos quienes estaban viajando a esas horas, con lo bien que se estaba en casa sentado en el sofá y mirando las estrellas a través de los cristales, ahora estoy en el sofá, detrás de los cristales y mirando las estrellas pero no es lo mismo, ahora estoy solo y ahora comprendo a los que a estas horas están en la carretera conduciendo a gran velocidad pues me están entrando deseos de bajar al garaje, subir al coche y conducir hasta Dios sabe donde porque, en realidad no tengo deseos de llegar a ninguna parte, ya que en todas partes encontraría lo mismo, la soledad, esa soledad que me persigue desde hace tanto tiempo, esa soledad interior que no me puedo arrancar, así que continuo en el mismo sitio, mirando sin ver a través de los cristales, bueno, ver si veía, veía su cara, veía su cuerpo y sentía que ella estaba allí, que no se había marchado, pero no era cierto, estaba solo y así seguiría, continué mirando por la ventana porque

 

Hay un desfile de extrañas figuras

que me contemplan con burlón mirar.

Es una caravana interminable

que se hunde en el olvido

con su mueca espectral.

Se va con ella tu boca que era mía.

Sólo me queda la angustia de mi mal.

 

Amanecer en la ciudadEsta clareando el día, no tardará en asomar el sol en el horizonte, desde mi ventana lo he visto muchas veces asomar tímido y poco a poco, como tomando confianza, salir llenándolo todo con su resplandor, desde aquí lo he visto muchas veces, como si saliera de entre las olas, y he visto como las luces se van apagando paulatinamente y en un momento hay un nuevo día, un nuevo día para seguir estando solo. Pero ya estoy acostumbrado así que, saludando al nuevo día, me voy a la cama porque ahora si que voy a dormir, sobre todo porque me parece que he expulsado todos los fantasmas que me atormentaban, pues al ver el día huyen espantados, no tienen nada que hacer a la luz del sol, son cobardes, atacan en la oscuridad, cuando estamos dormidos e indefensos y no nos podemos defender. Ahora si voy a dormir y voy a soñar.

 


Extraído de "Mis relatos y cuentos sobre el tango"

Antonio Segarra García

27/03/2002

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