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Conexión…conexión emocional y creatividad a
partir de esa conexión. Eso es lo que hace del Tango Argentino una danza
única y es el primer secreto de un buen bailarín/bailarina.
Sea en el estilo “salón”, “milonguero”, “del centro” o
“nuevo”, si no hay conexión emocional entre quien “marca”, y quien se
“entrega” a esa marca, pueden estar haciendo pasos interesantes y
espectaculares, pero ciertamente no están bailando “tango”.
...Y la conexión emocional es muy delicada... Muy
difícil de lograr... y muy fácil de perder.... Si en el curso de una clase de tango, o aún más en la
milonga, nuestros temores (a no ser aceptado, no gustar a la otra persona,
a olvidarse los pasos, y tantos otros miedos) nos asaltan, y no los
podemos controlar y hacerlos a un lado, la conexión emocional no se podrá
establecer. Esto es especialmente una realidad en el caso de muchos
extranjeros, menos acostumbrados a estar en contacto con sus emociones. Para lograr una buena conexión emocional con el
compañero/a al bailar, sin duda tenemos que conocer y poder hasta cierto
punto manejar nuestras emociones aún en momentos cuando nuestra autoestima
se ve amenazada... Y aquí no vale el viejo truco de esconder las emociones
detrás de un muro de tensión física/muscular, porque entonces nuestro
cuerpo no podrá rendir y expresarse
libremente.... Así es que para poder
liderar nuestras emociones, tanto el amateur en la milonga, como los
profesionales frente a una exhibición, tendremos que aprender a manejar
nuestra respiración coordinada con nuestros movimientos, para lograr que
los músculos cedan adecuadamente, y más aún, aprender a reconocer y
manejar aquellos estados emocionales extremos que nos afectan en nuestra
vida cotidiana, para que no estorben eventualmente en el momento de
bailar.
Cuando empezamos a bailar tango también empieza en
nosotros un proceso curativo de nuestras emociones. Sea porque recibimos
más abrazos.... nuestra vida social se expande... estamos más en contacto
con el sexo opuesto... o porque nos enfrentamos con nuestras limitaciones
corporales, sociales o de relación... De un modo u otro nuestras emociones
se ven sacudidas profunda y fuertemente... Se nos presenta la oportunidad
de descubrir más acerca de nosotros mismos en relación con los demás... Y
esto no es poca cosa.... Es todo un desafío....
Otra de las características distintivas del tango y el
segundo secreto del buen bailarín/a, es la Disociación en el
movimiento de la parte superior e inferior del cuerpo... Nuestro torso
debe estar siempre enfrentado al del compañero/a, de manera que mientras
el torso queda inmóvil, las caderas se mueven en sentido contrario... o
quedan inmóviles, mientras el torso se mueve para liderar o seguir al
compañero/a, con la rapidez que la música nos exija...
Esto requiere de una gran flexibilidad de la espina
dorsal, de otro modo impedirá el movimiento adecuado, o puede resultar
dañada a corto o largo plazo por no estar preparada para el movimiento
requerido....
Y esta disociación en el movimiento del cuerpo no solo
debe realizarse al ritmo de la música, sino también alrededor del propio
Eje (el tercer secreto) para mantener el equilibrio, y no hacer perder el
eje al compañero/a...
Pero la mayoría de los estudiantes de tango amateur
llegan a su primera clase de tango sin la menor conciencia de su eje
corporal/emocional, y en muchos casos incluso con problemas básicos de
postura que dificultan el trabajo del maestro, y las posibilidades de
lograr cumplir con sus indicaciones....Y no es trabajo del profesor de
tango lidiar con las dificultades personales de cada uno de sus alumnos...
Cada cuerpo es diferente, y tiene una historia
diferente... Por lo tanto, necesitará trabajar con diferentes ejercicios
para lograr las posturas o figuras indicadas, que exigen en su mayoría una
gran rotación de la columna vertebral... o para corregir dificultades
posturales de base para reencontrarse primero con su propio eje, y luego
aprender a no perderlo durante el baile...así como para aprender a caminar
de la manera elegante/gatuna del tanguero/a.
En los Workshops y Clases de DanceYoga
descubrimos el propio Eje y logramos estar en equilibrio más allá
de los movimientos que realicemos con el cuerpo y en relación con nuestro
compañero/a … Elongamos los músculos a partir de la respiración y el “no
esfuerzo” para lograr cualquier figura/postura del cuerpo sin perder el
equilibrio…. Jugamos con ejercicios que nos preparan para una correcta y
rápida Disociación corporal en el momento indicado… Logramos
fluidez y sensualidad en los movimientos y al caminar…Y, por sobre
todas las cosas, aprendemos a manejar nuestras emociones para lograr la
indispensable Conexión emocional con el compañero/a para bailar
Tango.
De esta forma cuando llegamos a la clase de tango
estamos en condiciones de aprovechar mejor la clase, y el profesor tiene
la dicha de poder ofrecer más de sí mismo, trabajando en un mejor nivel…
Pero además, Dance Yoga nos conduce al cuarto y más
importante secreto de un buen bailarin/a de tango que se esconde detrás de
los otros tres. Este secreto tan bien guardado es la Relajación física y
emocional profunda que conduce a la Inspiración.
Los bailarines geniales son aquellos capaces de fundir
sus emociones con la música y expresarlas en sus movimientos. Y esto sólo
es posible a través de una total entrega al momento presente y al goce de
bailar.
Y para “entregarse” hay que saber “relajarse”… que no es
lo mismo que “abandonarse” o “dormirse”…
En los Worshops y Clases grupales de Dance Yoga
practicamos estos cuatro secretos de una forma general. En las Clases
privadas (singles o en parejas) podemos explorar las necesidades
personales y lograr efectos aún más profundos, rápidos y duraderos.
Carmen
Iglesia
www.danceyogacarmen.com
Versión
en inglés
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